2 Tips para planificar una mochila

¿Quién me ha robado la mochila?

No recuerdo el nombre del autor de tan célebre frase, pero depende de lo que lleves dentro, sobre todo si es una substancia llamada H2O, puede ser un auténtico drama si estás de ruta y te desaparece. 😉
La mochila de senderismo es un elemento básico,  más allá del típico bolso grande que todas, más o menos, guardamos en el fondo del armario. Una mochila para hacer senderismo es una herramienta imprescindible para cualquier salida o ruta que te estés planteando hacer.
El color, textura o marca ya depende de tu outfit, eso sí, en la montaña contra más chillón más se te verá entre la maleza.

Planificación de una mochila

Primero, hay que evitar el exceso de peso a la hora de planificar la mochila. Esto que parece tan obvio es la regla básica del senderismo y el primer dolor de cabeza para muchas de nosotras (paracetamol o ibuprofeno: qué llevar en el botiquín). Segundo, no sobrepasar el 15 % de nuestro peso corporal. Aquí es cuando más de una se alegra de no estar en su peso ideal imaginario 😉
También se recomienda que la carga oscile entre los 10 y 15 kg.
Mi 15 % son 10,5 kg, pero eso no quiere decir que tenga que llevar los 10 kg siempre, la mayoría de los “por si acaso” que llevo, los suelo dejar en la furgoneta.

Lo otro que aún es más importante que lo primero: hay que desempolvar el sentido común y ponerlo a trabajar. Una mochila de senderismo no es un bolso. Si cuando has terminado de preparar la mochila tienes la sensación que sí lo parece, para y hazte estas preguntas: ¿Qué ruta vas a hacer? ¿Vas sola o acompañada? ¿Llevas perros? ¿Cuánto tiempo crees que vas a estar caminando? ¿Cómo es la orografía del terreno? (Si el término orografía te suena a chino, espero y deseo que tu ruta sea un paseo relajado por una vía verde con tu perrete, las amigas o pareja)…

 

No pasa nada por parar a pensar unos minutos, aléjate de ella y obsérvala. Yo aún la sigo cargando con elementos innecesarios, algunos de los cuales (por suerte para mi espalda) acabo dejándolos en la furgoneta antes de salir de ruta, otros sin embargo, hacen el camino conmigo 🙁

Los dos principios fundamentales para la organización de la mochila

Nadie nace enseñada y equivocarnos, nos hemos equivocado todas. Aún recuerdo las primeras veces que salía con mis perros a caminar y la llenaba como si me fuera a la guerra. Era algo más parecido a un cajón de sastre que una mochila de senderismo. Metía las cosas sin orden ni planificación y me daba igual, porque mis rutas eran paseos largos con mis perros y sin ninguna dificultad técnica.

Tip 1. Colocar los objetos en la mochila en función de su peso.

El sentido común nos dice que lo pesado ha de ir en el centro y rodeado de elementos ligeros y más flexibles. Ejemplo práctico: la botella de agua en medio y la chaqueta a su alrededor.

Planificación de la mochila según la orografía.

Para un terreno fácil, el centro de gravedad de la mochila que esté arriba: lo más pesado a lo alto para que el peso quede cerca de los hombros.
Para un terreno difícil, el centro de gravedad de la mochila que quede en medio: lo más pesado a la altura de la espalda, para favorecer la estabilidad.

¿Se entiende la teoría de la organización de la mochila?

Como a voz de pronto puede parecer lioso, en la imagen del al lado se ve a la perfección. Más información en 4Nomadas.

Tip 2. Colocar los objetos en función de su utilidad.

Volvemos al sentido común: lo imprescindible arriba de la mochila o en los bolsillos exteriores. Así te evitarás desmontarla entera cada dos por tres. La parte inferior de la mochila y el peso deben quedar sobre el hueco de la pelvis. Si cargas objetos fuera de la mochila intenta que queden bien sujetos para que no se pierdan o te desequilibren.

Por norma, la mochila ha de ir pegada a la espalda, por lo que es necesario tensar las correas de los hombros para que se ajusten al cuerpo. Los hombros suelen cargar el 40 % del peso. Si la vuestra tiene una cinta de unión entre las hombreras es recomendable que la atéis, aunque os deje el pecho deforme. El alivio que sentiréis en los hombros a lo largo de los kilometros os beneficiará en las selfis de la meta (para esas fotos os soltáis esa cinta y listo 😉 ) Muchas  incluyen un silbato en el enganche de la cinta (el agujerito que os queda justo en el canalillo).  También es importante atar el cinturón, ya que éste y el cojín lumbar, si están bien ajustados, soportan el 60 % del peso restante.

silbato-mochilas

Tip 0. Agua (H2O) para la mochila

Este apartado no entraría en la planificación de una mochila de senderismo, pero es importante.

¿Cuánta agua llevo en la mochila para una ruta?

Si la OMS recomienda entre 1,5 l o 2 l de agua al día, calcula…
En mi caso llevo 3 l. para caminatas de medio día (4h). Son dos botellas: una para los perros y otra para mí, la mía la acabo compartiendo. Y 5 l. si es para todo el día (8h.), en el caso de que no vaya a encontrar agua por el camino; cosa que rara vez me ocurre puesto que estudio muy bien las rutas que voy a realizar con mis perros.

A la montaña siempre hemos de ir bien preparadas y más si llevamos otros seres vivos a nuestro cargo. Puede que algunas de estas frases te hayan parecido una estupidez, señal de que estás en un nivel más avanzado. ¡Me alegro por ti!. Ojalá yo hubiera leído algo como esto hace 20 años, me habría ahorrado muchos dolores de espalda y riñones. Para aquellas de vosotras que os haya servido, una recomendación más: no dejéis que el miedo os limite, el miedo es una defensa natural del ser humano y se combate afrontando nuevos retos (por reto no me refiero a subir al Himalaya). Y recuerda, los errores son oportunidades para crecer.

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